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DERECHO PENAL Y SEGURIDAD VIAL

 

 

Tras la entrada en vigor de la Ley Orgánica 15/2007 de 20 de noviembre de 2007, por la que se reforma el Código Penal en materia de Seguridad Vial, y en atención al número de delitos que se cometen en dicha materia por ignorancia o descuido, hemos querido afrontar este problema haciendo una pequeño comentario de los posibles delitos en los que puede incurrir un ciudadano corriente y otros no tan corrientes.

 

 1.- Articulo 379 del Código Penal: 

 

"Artículo 379: 1. El que condujere un vehículo de motor o un ciclomotor a velocidad superior en sesenta kilómetros por hora en vía urbana o en ochenta kilómetros por hora en vía interurbana a la permitida reglamentariamente, será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o a la de multa de seis a doce meses y trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días y , en cualquier caso, a la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años.

 

2.- Con las mismas penas será castigado el que condujere un vehículo de motor o ciclomotor bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o de bebidas alcohólicas. En todo caso será condenado con dichas penas el que condujere con una tasa del alcohol en aire espirado superior a 0,60miligramos por litro o con una tasa del alcohol en sangre a 1.2 gramos por litro. ".

 

a) Velocidad excesiva: El primer apartado de este precepto penal es de nuevo cuño, pues no existe precedente legislativo en tal sentido hasta la presente reforma del Código penal.  La norma establece que cometerá delito, el que condujere su vehículo a una velocidad superior a la permitida  en 60Km/h si es en vía urbana o en 80 Km/h si es en vía interurbana. Así, puede comprobar el lector, como el precepto penal, se remite a la velocidad administrativamente fijada por las autoridades y que generalmente no ha sido aprobada por ley, sino por reglamento.

 

 Para apreciar el delito, el Juez deberá sumar a la velocidad permitida reglamentariamente, los 60 u 80 Km por hora, según corresponda, que prevé la norma penal, y si la velocidad a la que circulaba el conductor, es superior en 1 km/ hora a la resultante de la operación aritmética, el conductor habrá cometido el delito. Decimos que deberá sumar 1Km/hora más, puesto que la Ley habla de "velocidad superior"  y no de velocidad igual  60 u 80 Km/h a la permitida.

 

Para determinar la autoría del delito, no vale con presumir que quien conducía el vehículo es el propietario, sino que la acusación deberá probar quien conducía el vehículo si no hay una confesión por parte del imputado.

 

Las líneas de defensa, con este sistema de objetivación del delito cada vez son menos, pero el abogado, que siempre está alerta para conseguir una solución para su cliente, se acogerá  a poner en duda la bondad del aparato medidor de la velocidad y su posible error de calibración, una señalización defectuosa que ha impedido al conductor conocer que estaba conduciendo por encima de la velocidad permitida, etc...

 

b) Alcoholemia:   El artículo 20 del Reglamento General de la Circulación  (Real Decreto 1428/2003 de 21 de noviembre), fija el límite de la tasa de alcohol en 0,25 miligramos por litro de aire espirado.  Al igual que en la redacción anterior de este precepto, el que conduce con una tasa de alcohol inferior a 0,25 miligramos por litro de aire espirado, no comete delito alguno. Sin embargo, el que conduce con una tasa superior, si esta circunstancia afecta a la conducción, el conductor habrá cometido un delito de alcoholemia. Para saber si el alcohol ha influido en la conducción, vale cualquier tipo de prueba, y no solo el positivo del etilómetro. Así se tiene en cuenta el  informe de la policía describiendo el estado del conductor, alguna maniobra que ha realizado éste previamente  a someterse la prueba de detección alcohólica, etc..

 

 Con la redacción actual, además de lo expuesto en el párrafo anterior, que sigue siendo vigente, si el conductor da una tasa superior a 0,60 miligramos por litro de aire espirado, habrá cometido el delito.  La norma dice: "En todo caso será condenado con dichas penas el que condujere con una tasa del alcohol en aire espirado superior a 0,60miligramos por litro o con una tasa del alcohol en sangre a 1.2 gramos por litro. " . Así, puesto que la dicción de la norma habla de una tasa superior a 0,60, el que de una tasa de 0,61 miligramos de alcohol por litro de aire espirado habrá cometido el delito.

 

c) Penología: En nuestro anterior artículo de Delito de Alcoholemia, poníamos de manifiesto una cierta incertidumbre en la interpretación de la norma, y ofrecíamos nuestro particular punto de vista de cómo se debía interpretar la misma, afirmando que no podía imponerse la pena de trabajos en beneficio de la comunidad junto con la pena de prisión, sino solo con  la pena de multa. Actualmente, dicha incertidumbre, que sepamos, ha desaparecido, y los Juzgados y Tribunales, así como los mismos fiscales, vienen a interpretar el precepto tal y como nosotros proponíamos.

 

Las penas para la velocidad excesiva y la alcoholemia son las mismas: prisión de tres a seis meses o a la de multa de seis a doce meses y trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días y en cualquier caso, a la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años.

 

La pena de prisión, se suele solicitar cuando el acusado es reincidente, o cuando su tasa de alcohol supera 1 miligramo por litro de aire espirado. En los demás casos, la fiscalía suele pedir una pena de multa y trabajos en beneficio de la comunidad, que es una pena de privación de derechos, que no puede ser cumplida sin la aquiescencia del condenado y en todos los casos se impone la pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años.

 

 

2.- Artículo 380 del Código Penal :

 

 "Artículo 380: 1. El que condujere un vehículo a motor o un ciclomotor con temeridad manifiesta y pusiere en concreto peligro la vida o la integridad de las personas será castigado con las penas de prisión de seis meses a dos años y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta seis años.

 

2. A los efectos del presente precepto se reputará manifiestamente temeraria la conducción en la que concurrieren las circunstancias previstas en el apartado primero y en el inciso segundo del apartado segundo del artículo anterior".     

 

Podemos comprobar, como nos encontramos ante un delito de peligro concreto, de modo que la conducción temeraria del conductor no es suficiente con que genere un peligro abstracto, sino que es necesario que produzca un peligro concreto a la vida y la integridad física de las personas. Es decir, debe de tratarse de personas identificadas a las que se les hubiese generado  peligro para su vida o integridad física.

 

La conducción temeraria, es la que especifica el propio precepto al remitirse al art. 379 del CP. A saber, el que condujere su vehículo a una velocidad superior en 60 Km/ h a la permitida en vía urbana y 80 Km / hora a la permitida en vía interurbana,  y con una tasa de alcohol superior a 0,60 miligramos por litro de aire espirado. Según la dicción de la norma, es preciso que se cumpla la velocidad típica y además la tasa típica de alcohol, para que pueda darse este delito, y siempre y cuando como se ha dicho,  se haya puesto en concreto peligro la vida y la integridad física de personas concretas distintas del conductor.

 

Obviamente, cuando se cometa este delito, se habrá cometido también el  del art. 379 del Código Penal. En estos casos entiendo, que en aplicación del art. 8.3 del Código Penal, se sancionará tan solo  por el art. 380 del mismo cuerpo legal.

 

 

3.- Artículo 381 del Código Penal:

 

 "Artículo 381  1. Será castigado con las penas de prisión de dos a cinco años, multa de doce a veinticuatro meses y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante un período de seis a diez años el que, con manifiesto desprecio por la vida de los demás, realizare la conducta descrita en el artículo anterior.

 

2. Cuando no se hubiere puesto en concreto peligro la vida o la integridad de las personas, las penas serán de prisión de uno a dos años, multa de seis a doce meses y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por el tiempo previsto en el párrafo anterior.

 

3. El vehículo a motor o ciclomotor utilizado en los hechos previstos en el presente precepto se considerará instrumento del delito a los efectos del art. 127 de este Código."

 

Este precepto penal, tipifica conductas ya recogidas en la anterior redacción de los artículos 384 y 385 del Código Penal. Su distinción básica es el incremento de las penas. El apartado primero del artículo 381, configura el tipo básico del delito del siguiente modo: "el que condujere con manifiesto desprecio pro la vida de los demás", realizara la siguiente conducta: conducir el vehículo a una velocidad superior en 60 Km/hora a la permitida en vía urbana y 80 Km / hora a la permitida en vía interurbana,  y con una tasa de alcohol superior a 0,60 miligramos por litro de aire espirado.

 

Este precepto penal, no exige un resultado concreto, aunque si que exige, que se hubiera puesto en concreto peligro la vida y la integridad física de las personas.

 

El apartado segundo del artículo 381, establece un subtipo atenuado, para aquel, que aún conduciendo con manifiesto desprecio a la vida de los demás, no ha ocasionado peligro concreto para nadie determinado.

 

 El Código penal, no nos indica que debemos entender por "manifiesto desprecio para la vida de los demás", por lo que hay que acudir a la interpretación que antes de la reforma concibieron los Tribunales. Así, por ejemplo, las conductas extremadamente graves, como los llamados "conductores suicidas", etc..

 

 El apartado tercero del artículo, mantiene el comiso del vehículo que ya existía en la legislación anterior por tratarse del instrumento del delito. Obviamente solo es posible el comiso del vehículo, cuando el autor del mismo sea su propietario.

 

 

4.- Artículo 382 del Código Penal:

 

 "Artículo 382:    Cuando con los actos sancionados en los arts. 379, 380 y 381 se ocasionare, además del riesgo prevenido, un resultado lesivo constitutivo de delito, cualquiera que sea su gravedad, los Jueces o Tribunales apreciarán tan sólo la infracción más gravemente penada, aplicando la pena en su mitad superior y condenando, en todo caso, al resarcimiento de la responsabilidad civil que se hubiera originado."

 

 Este artículo, viene a construir lo que los profesionales del derecho denominamos un concurso especial. Así, quien hubiera cometido alguno de los delitos que acabamos de exponer: 379; 380, o 381, y hubieran causado un resultado lesivo: La muerte o una lesión, serán condenados a las penas previstas en "ambos delitos", si la intención del autor era la de producir ese daño.

 

Como generalmente sucede, los autores de los delitos contra la seguridad vial, no pretenden hacer daño a nadie y en el peor de los casos han imaginado que podrían hacerlo, no quieren que suceda, pero aún así siguen con su propósito asumiendo ese riesgo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, su actuar es imprudente, y si la imprudencia es grave, habrán cometido un delito de homicidio o lesiones según corresponda y si es leve una falta de homicidio o lesiones. Si el Tribunal interpreta que ha cometido una falta (de homicidio o lesiones imprudentes), este artículo 382, no será de aplicación. Sin embargo si ha cometido un delito imprudente de homicidio o de lesiones, no se le penará con la suma del delito contra la seguridad vial más el delito imprudente de homicidio o lesiones según sea el caso, sino con aquel delito que contenga la pena más grave, y se le impondrá en su mitad superior.

 

 

5.- Artículo 383 del Código Penal:  

 

 "Artículo 383: El conductor que, requerido por un agente de la autoridad, se negare a someterse a las pruebas legalmente establecidas para la comprobación de las tasas de alcoholemia y la presencia de las drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas a que se refieren los artículos anteriores, será castigado con la penas de prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años."

 

 En la práctica es frecuente, que el conductor al que el agente le requiera para someterse a la prueba del etilómetro, por ejemplo, se niegue a realizarla, o finja hacerlo tan mal, que no se pueda realizar por falta de capacidad pulmonar.

 

 Pues bien, con la actual redacción, aún siendo en control preventivo aleatorio, el conductor siempre estará obligado a someterse a dicha prueba cuando se lo solicite un agente de al autoridad. Si por cuestiones físicas no pudiera realizarla (dolencias, lesiones, enfermedades que impidan la práctica de la prueba) se le llevará a un centro médico, y allí se le practicará  la prueba de detección alcohólica que decida el personal facultativo. 

 

 Si el resultado de la prueba es positivo, el conductor tiene derecho a un contraste con una prueba de sangre, orina, o análogo en centro médico. Si el resultado del agente estaba equivocado, será la administración quien pagará el gasto de dicha prueba en centro médico, y si el resultado es positivo lo pagará el conductor.

 

 Si el resultado de la prueba del etilómetro es positiva, el conductor deberá someterse a una segunda prueba en un período de tiempo no inferior a 10 minutos, tiempo que podrá controlar  el conductor,  un acompañante, o un testigo. También tiene derecho a formular las alegaciones u observaciones que tenga por conveniente, por sí o por medio de su acompañante, debiéndose consignar las mismas en el acta.

 

 Se ha discutido mucho, si es delito negarse someterse a la segunda prueba, tras haber accedido a someterte a la primera. En mi opinión, si que será delito, puesto que la redacción del tipo penal, se remite a la norma legal administrativa, y ésta prevé dos pruebas y no una, con lo cual, la negativa a someterte a la segunda prueba de medición si en la primera se ah dado positivo, es infringir el precepto penal.

 

Puesto que el interés general del conductor al negarse a someterse a la prueba de detección alcohólica por ejemplo, es la de evitar que le retiren el permiso de conducir al evidenciar su positivo al alcohol, la actual redacción del precepto prevé una pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a un año (un año y un día), hasta cuatro años.

 

 

6.- Artículo 384 del Código Penal:    

 

 "Artículo 384: El que condujere un vehículo de motor o ciclomotor en los casos de pérdida de vigencia del permiso o licencia por pérdida total de los puntos asignados legalmente, será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o con la de multa de doce a veinticuatro meses y trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días.

 

Las mismas penas se impondrán al que realizare la conducción tras haber sido privado cautelar o definitivamente del permiso o licencia por decisión judicial y al que condujere un vehículo de motor o ciclomotor sin haber obtenido nunca permiso o licencia de conducción."

 

 

Este delito de nuevo cuño, ya existió en la redacción del código Penal de 1973, hasta su reforma por LO 8/1983 de 25 de junio. Así, el derogado artículo 340 bis c) decía:

 

"Será castigado con pena de multa de 5.000 a 20.000 pesetas el que condujere por vía pública un vehículo de motor sin haber obtenido el correspondiente permiso."

 

 Pues bien, con el nuevo artículo 384 del vigente Código Penal, el legislador pretende sancionar los siguientes comportamientos:

 

a) Conducir un vehículo a motor o ciclomotor, en los casos de que su permiso o licencia no estén vigentes por pérdida total de puntos.

 

b) El conductor al que se le haya privado cautelar o definitivamente del permiso o licencia por decisión judicial.

 

c) El conductor que nunca ha obtenido el permiso o licencia de conducción. 

 

El primer supuesto no ofrece lugar a dudas. El conductor que conduce, poseyendo permiso o licencia para conducir, y que dicho permiso o licencia haya perdido su vigencia por haber agotado los puntos, será autor del delito. Si ha recurrido  el acto administrativo que le ha privado de los puntos, no consumará el delito hasta que dicha sanción sea firme y no quepa recurso.

 

 El segundo supuesto, es cuanto menos discutible, ya que como ya ha señalado alguna Audiencia Provincial, en nuestro Código Penal, no existe la pena de privación del permiso de conducir, sino la del derecho a conducir, y además dicha pena no puede imponerse con carácter definitivo como se desprende del art. 47.1 del vigente Código Penal, ya que la pena de privación del derecho a conducir dura el tiempo fijado en sentencia no pudiéndose imponer jamás la pérdida perpetua. Así pues, siguiendo este criterio, y sin forzar la interpretación de la norma, nadie puede ser condenado por este artículo del Código Penal por conducir cuando estaba cumpliendo la pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor o ciclomotores, ya que la pena de la que habla el tipo penal es la de privación del permiso o licencia, y dicha pena al no existir, no se puede dar el supuesto. Por otro lado, y siguiendo con el análisis del precepto, dicho artículo prevé que la privación debe ser por decisión judicial, de tal forma que no comete el delito aquel al que una sanción administrativa le hubiera retirado el permiso o licencia. A mi entender, tampoco lo comete aquel que haya recurrido la sanción administrativa ante el orden judicial contencioso administrativo, hasta que éste no confirme la sanción por sentencia firme. La acusación deberá acreditar que al acusado se le notificó la resolución judicial personalmente, puesto que de no ser así, se hace difícil imaginar una sentencia condenatoria.

 

En definitiva, lo que ha pretendido el legislador, es crear un delito de quebrantamiento de condena especial para los delitos contra la seguridad vial. Sin embargo, la defectuosa redacción de la norma penal ha hecho, que determinados supuestos hagan que los operadores jurídicos se deban plantear si estamos ante la comisión de este nuevo delito, o ante un delito de quebrantamiento de condena del art. 468.2 del Código Penal. Para ello, hay que estar al bien jurídico protegido. En el caso del art. 384 del código penal el bien jurídico protegido es la seguridad vial, mientras que en el caso del delito de quebrantamiento de condena del art. 488 del Código Penal, lo que se protege son  los fines del proceso penal.

 

Así, un claro ejemplo de ello, es el supuesto previsto en el último inciso del art. 47 del Código penal que dice: "Cuando la pena impuesta lo fuere por un tiempo superior a dos años comportará la pérdida de vigencia del permiso o licencia que habilite para la conducción o la tenencia y porte, respectivamente."

 

Si como sabemos el apartado primero de este mismo artículo dice: "La imposición de la pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores inhabilitará al penado para el ejercicio de ambos derechos durante el tiempo fijado en la sentencia" y  la privación del derecho solo dura el tiempo fijado en sentencia, cuando  la condena es superior a 2 años, el individuo que pierde la vigencia de su permiso o licencia por causa del  inciso final del art. 47 del Código penal, ¿ estará cometiendo un delito del art. 384 del Código penal, si conduce tras cumplir la sentencia?. Es evidente, que no puede quebrantarse una pena ya cumplida, y que la pérdida de vigencia del permiso o licencia, no es lo mismo que no haber obtenido nunca el permiso o licencia, que es el tercer supuesto para la comisión de este delito, por lo que el autor de dicha conducta, no comete a mi entender el delito del art. 384 del Código Penal. Así, el legislador entiende, que comete delito por presumirse que pone en peligro la seguridad vial, el que no ha obtenido nunca el carné, y sin embargo no piensa  lo mismo, respecto a aquel que ha tenido el carné y lo ha perdido, y cumplida la pena conduce su vehículo sin carné vigente. Curioso ¿no?.

 

 El tercer supuesto es aquel de quien conduce un  vehículo a motor o ciclomotor sin haber obtenido nunca  permiso o licencia. Este supuesto, está pensado para aquel que NUNCA, haya obtenido permiso o licencia, de tal modo que si alguien lo obtuvo, y ahora no está vigente, no puede cometer esta modalidad delictiva.

 

Otro supuesto de duda, puede ser aquel que poseyendo un permiso de conducir de una determinada modalidad de vehículo a motor, haya conducido un vehículo a motor que precise para su conducción un permiso de una modalidad superior. ¿Estaremos ante un delito o ante una infracción administrativa?. ¿Y que ocurre cuando alguien que posee la licencia de conducir, ha conducido una motocicleta superior en cilindrada a lo que le permite su licencia.?.   En mi opinión, puesto que la norma penal dice concretamente: "al que condujere un vehículo de motor o ciclomotor sin haber obtenido nunca permiso o licencia de conducción.", y no dice nada de adecuados al vehículo que condujere, o respectivamente refiriéndose al permiso y a la licencia, entiendo que condenar en estos supuestos por dicho delito, es una interpretación extensiva del precepto, no aceptable en derecho penal.

 

 

7.- Artículo 385 del Código Penal:

 

 "Artículo 385: Será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o a las de multa de doce a veinticuatro meses y trabajos en beneficio de la comunidad de diez a cuarenta días, el que originare un grave riesgo para la circulación de alguna de las siguientes formas:

 

1ª. Colocando en la vía obstáculos imprevisibles, derramando sustancias deslizantes o inflamables o mutando, sustrayendo o anulando la señalización o por cualquier otro medio.

 

2ª. No restableciendo la seguridad de la vía, cuando haya obligación de hacerlo."

 

Este artículo ya existía antes de la reforma, y lo más importante de la reforma, es el endurecimiento de las penas, en concreto la inclusión de la pena de trabajos en beneficio de la comunidad junto con la multa. En la anterior redacción en el primer punto, se hablaba de " alterando la seguridad en el tráfico mediante la colocación..." . En la nueva redacción, como ha sido común en esta reforma, se objetiviza la conducta, de modo que se ha eliminado el matiz de: "alterando la seguridad en el tráfico", aunque se mantiene, que dicho actuar debe originar un grave riesgo para la circulación para ser considerado delito.